Archivado en: Ocioso que soy...

Espionaje cibernético. Aprovechando que mi Santa está en Cullera Beach , un servidor se he metido en su casa y le está pirateando su interné para buscar unas cosillas campamentiles (sumo grado de compromiso el nuestro: me deja las llaves de su hogar aunque no haya nadie... como me dé por pegarle un palo, quin disgust...). Así que, ya puestos, voy a actualizar en un sábado, aunque sea brevemente.
Como ya ha anunciado mi Santa en otros lugares fotologísticos, el tete Carles el otro día cuando iba a comprarse en Malasaña la camiseta de El Pelusa, descubrió otra más genial aun: Una de "The Goonies"!!!! Increíble!!! Poder llevar en el pecho, una de esas pelis que te marcan de por vida, aunque sea sólo por ser una de las más entretenidas de la historia y, si no, al menos, mi recuerdo de la infancia la pone en ese altar junto a las Indiana Jones.
Estamos ante un mito fílmico para toda una generación. Así lo demuestra la cantidad de coleguis que se han quedado prendados de la camiseta (con su calavera en la espalda) y me han preguntado de dónde la he sacado. Si no la habéis visto, no tardéis. Va de un grupo de amigos, una banda de ladrones italianos y un tesoro pirata escondido. Muy buena, muy recomendable. Eso sí, hay que verla con la mirada de un niño, para pasarlo bien. Con palomitas y refresco.
No voy a continuar, porque creo que me voy a emocionar... Mejor, os dejo de regalo, este comentario que he encontrado en un fotolog(http://www.fotolog.com/losmalditos80), sobre la peli.
Eso sí, escrito con un poco de sarcasmo.
"¡Sloth quiere a Gordi!"
Posiblemente la frase más homosexual de la película más mítica de los 80. Gordi alimentaba esa tontuna a base de chocolates y Sloth caía en el juego con su ya afamado movimiento de orejas.
Dejando aparte este guiño al mundo gayer, "Los Goonies" fue la película que más veces vimos en las sobremesas de los domingos mientras nos tomábamos nuestras rebanadas de Nocilla y bebíamos nuestros Tangs Naranja repletos de antioxidantes.
Cierto es que Sloth el mostrenco acojonaba a base de bien en cuanto mostraba su jeto por pantalla, pero Gordi y sus guarrichocolatadas facilitaron que nos pusiéramos de su parte para derrotar a Mami Fratelli y sus secuaces.
El secreto del éxito de esta peli fue que los Goonies cubrían todos los espectros de personalidad propios de cualquier pandilla barriobajera ochentera. Así pues teníamos al puto gordo zampabollos, al freaky de los inventos, a la tía buena y la amiga borde, al maldito bocazas, al cachitas y al asmático que siempre perdía el inhalador (este último es un clásico de cualquier grupo de colegas que se precie).
Hay que remarcar que si hubiesen hecho la película en los años 90 seguramente se hubieran añadido un par de demenciales personajes más: el negrata porreta y la ninfómana, pero por suerte los ochenta reprimieron este sinsentido, en favor de la aparición de Sloth, el personaje más siniestro y chocolatero de la década.
CHOCOLAATEEE, CHOCOLAATE!"

http://www.lacoctelera.com/quefuede/post/2005/08/1...
Visítala, carles, no dejes de hacerlo.
Comentario de benengeli el el 07/12 a las 00:57